Así se manifiesta el Comité de las Regiones en un dictamen elaborado por
Christos Paleologos (EL/PSE) y aprobado en el Pleno de los días 13 y 14 de
marzo de 2002.

Hay, por supuesto, muchas diferencias entre las distintas regiones
insulares, afirma el Sr. Paleologos, pero todas afrontan los mismos
problemas: los elevados costes del transporte, un abastecimiento caro o
limitado de energía o agua, un acceso limitado a la educación, la
información, el ocio y la administración, y una falta de tierra cultivable.
Por todo ello, el CDR pide cambios en los Fondos
Estructurales para que: todas las regiones insulares sean elegibles para
recibir apoyo a cuenta del Objetivo 1; se establezca un mecanismo de
financiación especial para hacer frente a las desventajas geográficas o
demográficas que no estén cubiertas por el Objetivo 1; se desarrolle un
nuevo programa para las islas en el marco de Interreg.
El Sr. Paleologos sostiene que la Unión Europea también necesita centrar
más su acción en las regiones insulares en sus políticas generales. Se
debería tener en cuenta la dimensión insular en los ámbitos del mercado de
la energía, las tasas del transporte aéreo, el futuro de las políticas
agrícola y pesquera comunes, etc. Las islas deberían figurar de forma
separada en las definiciones estadísticas que se utilizan como base para las
decisiones sobre las políticas.
El CDR defiende la necesidad de abordar pronto estos problemas, con el
fin de garantizar que la ampliación de la UE no deje a las regiones
desfavorecidas de los actuales Estados miembros todavía más atrasadas. De
acuerdo con los Tratados, la cohesión económica y social forma parte de los
objetivos de la UE; el CDR opina que debería añadirse la cohesión
territorial a la lista de estos objetivos.